Primero de junio de 1972, Richard Nixon es recibido entre aplausos ante la Cámara de Diputados y congresistas de los Estados Unidos, con este vídeo de archivo se inicia la película 'Todos los hombres del presidente' dirigida por Alan J. Pakula en 1976. El film basado en el libro con el mismo nombre de los periodistas Carl Bernstein y y Bob Woodward (1974) narra una intensa investigación.
Tras la aparición de Nixon hay un quiebre de tiempo y lugar, se visualiza a cinco hombres bien vestidos, con guantes blancos dentro del edifico Watergate, sede del Partido Demócrata. La falta de luz, el juego de sombras y la musicalización nos advierte de una operación peligrosa, inclusive ilícita.
Al día siguiente nos trasladamos al diario 'The Washington Post' cuyo editor, Harry Rosenfeld (Jack Warden) ordena al novato Woodward (Robert Redford) cubrir el juicio de los ladrones de Watergate. Durante su comisión, el periodista descubre que los abogados designandos no tenían conocimiento que los ladrones tenían su propia defensa, dos abogados de mucho dinero. Lo extraño del caso es que ninguno de los acusados había realizado una llamada, entonces ¿cómo llegaron los adinerados abogados si nadie los llamó?
Con esta interrogante, Woodward regresa al diario y junto a sus jefes intentan dessenredar una madeja de irregularidades. Por su parte, el curtido redactor Bernstein (Dustin Hoffman) revela que buscó información a través de sus contactos, pero aún eran datos con poca relevancia.
Una corrección de textos convierte a Bob y a Carl en la dupla que se encargará del caso Watergate. Comienzan a investigar, hacer llamadas, buscar contactos, pero nadie quiere revelar nada, a menos que sea de forma anónima. Esto provoca que el director de diario, Ben Dranlee (Jason Robards) dude de la capacidad de los periodistas, de la importancia y repercusión del caso.
Bernstein y Woodward están seguros que los ladrones habían recibido la orden de interceptar con micrófonos escondidos a los líderes demócratas, pero aún no encontraban la forma de demostrarlo.
En una época donde las entrevistas, llamadas telefónicas y apuntes en una libreta eran las fuentes de información, Bob y Carl surcan todo tipo de adversidades. Llegan a confirmar sus hipótesis gracias a las fuentes anónimas, donde la confianza y la desconfianza son piezas fundamentales.
La película cuenta con un guión impecable escrito por William Goldman. La musicalización dirigida por David Shire arminiza la intriga y la sorpresa. El diseño de Fotografía, a cargo de Gordon Willis, ubica perfectamente a cada personaje, manteniendo al espectador dentro de la escena. En estas tres categorías logró premios Oscar.
Aunque es conocido el final de la historia, lo que hace atrapante al film es el armado del rompecabezas, donde dos intrépidos periodistas con hambre de verdad ponen al descubierto el mayor caso de corrupción en los Estados Unidos, y con ello nace el Periodismo de Investigación.

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